La Araucanía se proyecta como una potencial zona productora de vinos

CAUSAS. Los cambios climáticos, que han trasladado las altas temperaturas desde la zona centro al sur, sería uno de los factores que incidiría en el fortalecimiento de la industria vitivinícola regional.

[Valle de Malleco] A partir de mediados del 2015, el fenómeno de El Niño ha originado un retraso de una o dos semanas en la vendimia del centro del país (zona vitivinícola por excelencia), lo que podría tener efectos en el producto final. Una situación que las viñas de La Araucanía miran desde una posición privilegiada, según indica Maximiliano Morales, gerente del Nodo Estratégico Chile Vitivinícola.

«Desde La Araucanía hacia el sur se mantuvieron los estados fenológicos de acuerdo al patrón normal que estaban registrando las vides en los últimos años. Esto genera una cosecha normal, sin grandes problemas», agregó.

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Alto Las Gredas es una de las viñas que existen en La Araucanía, donde se produce Chardonnay. Foto: SERCOTEC

Lo anterior, junto a la elevación de temperatura que ha experimentado la Región, producto del cambio climático, permite prever un auspicioso panorama en materia de producción vitivinícola, un nicho que se está explorando desde inicios del milenio.

«El cambio climático ha permitido que se establezcan viñedos y que maduren esas uvas. Hace 10 ó 15 años era imposible que maduraran ciertos Pino Noir en algunos sectores de la Región (…). Pero hoy La Araucanía es la zona más emergente vitivinícola a nivel nacional», expresó Morales.

Actualmente existen alrededor de 150 hectáreas de viñedos en zonas como Capitán Pastene, Traiguén, Cholchol, Carahue, Collipulli, Galvarino, Los Sauces, Perquenco y Angol, donde se cosecha principalmente tres variedades: Pinot Noir, Chardonnay y Sauvignon Blanc. Con ello La Araucanía se sitúa como la zona productora más austral. «Hay viñedos experimentales en Osorno y Chiloé, pero en vinos comerciales la zona más extrema es La Araucanía», señala Morales.

CARACTERÍSTICAS

Las características del suelo y del clima de la Región permiten que variedades de ciclos más cortos logren una excelente relación de acidez y dulzor, todos de muy buena calidad.

El primero en probar los suelos regionales para producir vino fue Felipe de Solminihac, con su viña Aquitania, específicamente en Traiguén. Pronto se sumarían otras, como Viña Las Gredas, de Perquenco, de propiedad de María Victoria Petermann, quien recibió el impulso del suegro de Solminihac, Alberto Levy.

Parte el 2001 y con contratiempos climáticos logra tener buenas cosechas en algunas temporadas. Sin embargo, Petermann es más optimista con lo que aguarda: «La cosecha de este año se ve venir muy bien». En este sentido, asegura que pese a la complejidad del clima, esta misma condición especial repercute en la calidad de la cepa. «En general, nuestro vino, un Chardonnay, es más ácido y tiene una excelente acogida», dice.

Cabe destacar que la mayoría de los productores en la Región inician, en gran medida, por un tema de gusto y tradición. Este es el caso de Viña Los Colonos, de Alfonso Zanetti, que el 2005 decidió iniciar en el valle de Lumaco, inspirado en las viñas de sus padres.

Cuenta que aunque todo su entorno le sugería que trabajara con variedades más tradicionales, optó por el Cabernet Sauvignon, lo que «ha resultado bastante bien. Los vinos son de muy buena calidad, en lo que ha influido las condiciones del terreno y del clima».

PROYECCIONES

Los productores de vino coinciden en que el camino no ha sido fácil, principalmente por el desconocimiento de los consumidores sobre esta nueva zona vitivinícola chilena y la poca cultura en la materia. En este sentido, Morales indicó que el Nodo Estratégico Chile Vitivinícola trabajará desde Maule hasta Aysén en tres ejes: nuevos productos, cambio climático y rescate de material genético.

«En esto La Araucanía es clave, porque en ella ya existen viñedos de cepas finas europeas. De aquí en adelante y con ayuda de la tecnología lo que tenemos que determinar es en qué otros sectores podemos plantar con condiciones que puedan generar la madurez de la uva», sostuvo.

Y Morales no escatimó en entusiasmo. «La Región de La Araucanía podría llegar a ser una de las zonas de producción de vinos blancos, Pinot Noir y espumantes de alta calidad más influyente del país», manifestó.

150 hectáreas de viñas hay aproximadamente, con variedades como Pinot Noir y Chardonnay.

Fuente: El Austral

Viñas más antiguas se renuevan para rescatar origen del vino chileno

[Valle de Itata] Proyecto de empresa Arauco busca revitalizar Hacienda Cucha Cucha y guiar a los productores locales para devolverle a la zona el sitial que tuvo hace más de 300 años.

Durante la época de la Colonia, los mejores vinos de Chile venían del valle del Itata, al suroeste de Chillán, una zona donde las estaciones del año están bien diferenciadas, hay un clima mediterráneo húmedo, marcados cambios de temperatura en el día y la noche, buen suelo y mucha luz. Y ese esplendor, que guarda una historia de más de 300 años, es lo que se busca rescatar para volver a estar en lo más alto del circuito comercial.

vin-2Parras de cepas patrimoniales (país, moscatel y cinsault) crecen sin riego artificial, como zarzamora a los pies de la cordillera de la Costa. Las originarias, traídas por los jesuitas hace tres siglos desde Europa, son las que dan una identidad a la producción de 5.500 propietarios que al año cosechan 8.900 ha de viñas en Chillán, Quillón, Ránquil, Portezuelo, Trehuaco y Coelemu.

Son las más antiguas del país e, incluso, del mundo, si se considera que Chile, gracias a sus barreras naturales, no fue afectado por la plaga de la filoxera que arrasó con las parras en Europa, comenta Patricio Middleton, ex gerente general de Viña MontGras, con más de 25 años de trayectoria en este rubro y quien ahora está a cargo de un proyecto de la empresa Arauco que busca llevar al valle del Itata al sitial que hoy gozan los valles de Colchagua, Casablanca o del Maipo. “En una década estaremos ahí”, asegura Middleton.

Para ello lidera el trabajo por revitalizar las parras de la Hacienda Cucha Cucha, de 240 ha y propiedad de Arauco, para producir buenos vinos. Pero también se encarga de entusiasmar y guiar a productores locales, algunos de los cuales ya vienen trabajando con el Estado para promover sus vinos y darse a conocer en el mercado nacional y “en el mapa mundial”, confía el experto. Ya se ha reunido con 700 de ellos.

Patricio Middleton dice que lo que falta es asociatividad, porque la propiedad de las viñas está en muchas manos, lo que impide optar a buenos precios de venta de uva o mejorar sus protocolos de limpieza y refrigeración, por ejemplo.

“Al tener una buena materia prima, la posibilidad de tener un buen vino es alta. Lo que falta acá es que la gente se organice mejor”, dice. Y eso incluye a viñateros y autoridades. “No se conoce el valle del Itata y la meta es atraer a las viñas grandes”. Acota que “acá el activo es la historia, porque cuando tomamos vino, tomamos la historia”.

“La idea no es competir con otros valles, sino resaltar que acá hay algo único que vamos a rescatar”, explica la enóloga Ana María Cumsille, parte del equipo de la Hacienda Cucha Cucha que busca lograr vinos de alta calidad. Explica que si logrará esa tarea “con certeza lo vamos a saber esta vendimia”, pues es primera vez que vinifica en esta zona.

Cucha Cucha, la pionera y escenario de nuestra historia

La Hacienda Cucha Cucha, en el valle del Itata, no solo es conocida por el combate que el 23 de febrero de 1814 ocurrió en esas tierras durante la Patria Vieja, cuando las fuerzas realistas atacaron al Ejército independentista, sino que también porque es la viña más antigua de Chile, según consigna el libro “Historia del vino chileno”, del historiador José del Pozo. Los viñedos datan del siglo XVII, cuando ya tenían 120 ha. La hacienda La Rosa, en Cachapoal, con 864 ha, le sigue en antigüedad, pues data de 1824. Cucha Cucha fue legada a los jesuitas y tras la salida del país de la congregación, en 1775 fue adquirida por Alejandro Urrejola y Peñaloza, cuya familia la mantuvo hasta 1978, haciendo frente a dos expropiaciones que lograron revertir. Luego, los Urrejola la vendieron a la familia Giner, y en 2007 la compró la empresa Arauco, que hoy vuelve a impulsar un proyecto vitivinícola.

Fuente: El Mercurio
Imagen: diarioextra.info

En Chillán se reunirán profesionales de la industria del vino en taller de nodo estratégico “Chile Vitivinicola 2.0”

Chillán será la ciudad donde se llevará a cabo el segundo “Taller de estructuración de road map de la industria vitivinícola”, que se enmarca en la implementación del Nodo Estratégico “Chile Vitivinícola 2.0”, instancia impulsada por Corfo para definir una visión compartida de la industria del vino cuyo objetivo es apoyar y destacar capital social, además de definir una hoja de ruta previa obtención de las brechas tecnológicas que afectan al rubro. El taller se realizará el día jueves 10 de Marzo, desde las 9.30 a 14.00 horas en el centro de Conferencias y Restaurant FICUS, calle las Rosas  N° 392,  Chillán.

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La industria del vino está consciente de que existen desafíos fundamentales para la próxima década donde se necesita discutir y decidir cuáles son las prioridades con un claro objetivo de ampliar los precios y portafolio de exportación y nichos de mercado más allá de los vinos tintos, blancos o rosé, ampliándose a nuevos productos como vinos tranquilos, espumantes, fortificados y destilados.

En este contexto, la región del Biobío tiene varios desafíos entorno a la producción de vinos. Desde ser una de las zonas productoras de uvas más antiguas de Chile que ha perdido competitividad por la baja de precios, hasta tener emergentes zonas vitivinícolas con menos de 30 años de desarrollo en las zonas de Negrete, Cabrero y Chillán.

A este escenario, se suma el resurgimiento de zonas productoras de variedades como Malbec en San Rosendo, cuya data supera los 140 años, o Nacimiento con una amplia extensión de la variedad país, además del reciente hallazgo de vides de Cabernet Sauvignon y Cabernet Franc centenarios, que pueden transformarse en la base genética de clones nacionales que están adaptados a climas fríos.

A esto se suma el Valle del Maule, que posee grandes extensiones de viñedos antiguos de Carignan, cepa País y cepas finas europeas, destacando más de una decena de zonas productoras que están buscando articularse mejor entre pequeños productores, medianos y grandes exportadores.

En el caso de Araucanía, se cuenta con más de 150 hectáreas de viñedos de Pinot Noir, Chardonnay y Sauvignon Blanc en las zonas de Capitán Pastene, Traiguén, Cholcón, Carahue, Collipulli, Galvarino, Los Sauces, Perquenco, Angol, entre otros, que están en la carrera por hacerse un espacio en el mercado, tarea que ha tenido sus altos y bajos por el desconocimiento por parte del consumidor tanto nacional como internacional de esta nueva zona vitivinícola chilena.

En cuanto a las regiones de Los Ríos, Los Lagos y Aysén, la incipiente plantación de nuevos viñedos en diversos puntos de dichas zonas como Puelo, Ranco, Osorno y futuros viñedos en las cercanías de Valdivia, Puerto Montt y Chiloé, ha generado gran interés por parte de la prensa especializada y comercializadores internacionales.

Considerando que el territorio de acción del Nodo Estratégico comprende desde la región del Maule hasta Aysén, se debe potenciar la industria vitivinícola bajo los nuevos escenarios de mercado y de productividad, razón por la cual se trabajará sobre ejes de Cambio climático (adaptación a los efectos y agricultura de frontera), Desarrollo de nuevos productos (desarrollo productivo y de mercados), y Rescate de material genético (patrimonio, variedades y portainjertos), los cuales pueden ampliarse si es que la industria está de acuerdo en hacerlo de forma consensuada.

Al taller se convocó a técnicos y profesionales de diversas entidades públicas, asociaciones gremiales y de productores, agrupaciones, además de facultades de agronomía de diversas universidades, viñas pequeñas, medianas y grandes.

En los próximos meses se llevarán a cabo mesas de trabajo en rescate de material genético (incluye cepas tradicionales, cepas patrimoniales, importación de variedades, patrones, clonales, etc.). También de marketing, donde se analizará el tema de desarrollo de productos y mercado, además de cambio climático, como una oportunidad de mercado al extender la extensión de viñedos a zonas extremas del sur.

Además, se realizarán dos seminarios internacionales en los meses de abril y junio, para reforzar y validar nuevas tendencias globales que ayuden a generar una diferenciación en el rubro.

El taller en Chillán se realizará el día jueves 10 de Marzo, desde las 8:30 a 14:00 horas en el Centro de Conferencias y Restaurant FICUS, en calle las Rosas N° 392,  Chillán, actividad que cuenta con el apoyo del área vitivinícola, departamento de Producción vegetal de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Concepción.

El Nodo estratégico está siendo implementado por la consultora “Gestión y Proyectos”, con el apoyo de Corfo, además de contar con el apoyo de la Asociación Gremial de Vinos de Chile.

Más información: info@chilevitivinicola.cl web: www.chilevitivinicola.cl Fono: 9-945078509-94507850

Buscan potenciar la producción y calidad de vinos en Valle de Itata

Bío Bío es considerada una de las regiones vitivinícolas más extensa del sur de Chile y sus cepas son cada vez más reconocidas a nivel nacional e internacional. Sin embargo, los pequeños y medianos productores del Valle del Itata presentan brechas tecnológicas y problemas de vinificación lo que en consecuencia produce que obtengan bajos precios en sus ventas.
Una realidad que investigadores del mundo público y privado quieren comenzar a cambiar a través de dos proyectos financiados por FIA, los que buscan superar estas brechas identificadas en la zona.

Uno de éstos pretende mejoras en el proceso de vinificación y tecnología en los vinos elaborados a partir de uvas producidas en lomas del Valle del Itata, y el otro diversificar productos en función de los tipos de uva producidos en el lugar.

Estas iniciativas están orientadas a innovar en producción de uva, elaboración y obtención de nuevos vinos así como también mejorar la calidad de los productos que se están elaborando. El proyecto para Bío Bío, donde se espera trabajar en principio con 10 productores, es una réplica de dos experiencias previas desarrolladas en el norte, donde se pasó de un vino tradicional a vino premium.

Fuente: Economía y Negocios, Diario Concepción.

Vino chileno es destacado como uno de los más extraordinarios del mundo según «The Wine Advocate»

Lanzado al mercado a fines de 2015 por Miguel Torres Chile, Escaleras de Empedrado 2012 ya suma sus primeros elogios internacionales. 

La importante guía independiente de vinos, “The Wine Advocate” dirigida por Robert Parker y considerada como una de las revistas más influyentes del mundo, acaba de nombrar a Escaleras de Empedrado 2012 como uno de los vinos más “extraordinarios”. En su última publicación, la guía calificó al primer Pinot Noir producido en terrazas de piedra laja con 94 puntos sobre un máximo de 100, lo que, según la escala de análisis de la revista los ubica como uno los mejores en su categoría.

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“Escaleras de Empedrado” es el primer Pinot Noir chileno producido en terrazas de piedra laja y cuyo tipo de suelo se asocia a vinos de mayor valor y únicos del mundo. Recién el año 2015 y luego de 20 años de trabajo salió al mercado su primera cosecha 2012 y en una edición limitada. “Comparando ciegamente con los mejores Pinot de Chile claramente Empedrado pasó la prueba. Realmente me impresionó” publicó Luis Gutiérrez, destacado crítico de la prestigiosa revista norteamericana.

The Wine Advocate

Es una publicación independiente que no acepta publicidad y se financia con los US$ 50 que cuesta la suscripción. Sus calificaciones tienen gran influencia a nivel mundial.

En el Valle de Curicó nace la primera Ruta del Espumante

La Ruta del Vino Valle de Curicó en conjunto con el Nodo Turismo Sustentable,  lanzaron la inédita “Ruta del Espumante-Valle de Curicó”, la primera en su tipo a nivel nacional.

En un recorrido organizado para periodistas especializados, críticos gastronómicos y sommeliers fue posible conocer in situ el proceso de producción de espumantes en dos bodegas de la zona: Viña Echeverría y Viña Miguel Torres, con un completo programa de visita a todas sus instalaciones.

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El espumante, vino blanco que ha experimentado una segunda fermentación producto de la adición de azúcar y levaduras, generando, entre otros compuestos, anhídrido carbónico (CO2), responsable de la aparición de sus características burbujas. Se trata hoy en día de una oferta cada vez más demandada por el público en general y además en importantes mercados mundiales. “Ha pasado a ser un producto atractivo por su sabor, características de espumante, menos nivel de alcohol y menor contenido de azúcar”, comentó durante la visita Ingrid Briones, encargada del Centro de Visitas de Viña Miguel Torres.

En Viña Echeverría, emplazada en la comuna de Molina, el encargado de recibir a la delagación fue Roberto Echeverría, quien explicó en detalle el proceso de elaboración de sus espumantes, desde el cultivo y recepción de la uva en bodega, hasta la elaboración del producto y envasado. “Esta viña tiene más de cien años, en cuanto a sus instalaciones y procesos. Hay una tradición familiar hasta nuestros días, lo que nos permite tener toda una larga experiencia en vinos. Nos hemos incorporado con el espumante desde este valle como un gran valor agregado , el cual tiene las mejores cepas”.

El proceso relatado por Echeverría, dejó en claro cada uno de los pasos de la forma tradicional de producción de espumantes o método Champenoise, con instalaciones que además aseguran calidad por la incorporación de modernidad. “Aquí se hace todo con dedicación y pasión en la elaboración de nuestros vinos es lo que nos permite, todo puesto en la producción y comercialización. Ahora con fuerza hemos optado por una oferta muy especial de espumantes, que estamos lanzando”.

En una segunda etapa del tour, la viña Miguel Torres también mostró el proceso de elaboración de los espumantes, pero desde una producción que incorpora mayor tecnología y la consolida como una de las bodegas más modernas del país.

La delegación de visitantes, después de conocer en detalle los procesos productivos y las características de los espumantes allí elaborados, durante un almuerzo pudieron ser degustados las diversas variedades, intervenciones que estuvieron a cargo del enólogo Leonardo Devoto y la encargada del Centro de Visitas, Ingrid Briones.

En tanto para Alejandra Inda, Gerente de la Ruta del Vino Valle de Curicó “el espumante, en esta nueva oferta, pretende ser la atracción para nuevas visitas de turistas tanto nacionales como extranjeros. Es la primera Ruta del Espumante que está respaldada por la tradición y calidad del valle de Curicó. Este tipo de vino está siendo degustado, ya no solo con brindis al inicio de algunas celebraciones sino que hoy se consume acompañando variados platos y está más cercano a la cultura del buen vino chileno”.

En ese mismo sentido, Inda aseveró que además de los espumantes de Viña Echeverría y Viña Miguel Torres, otras bodegas de la zona han elaborado ofertas de la misma calidad, como son Viña Aresti, Requingua, Folatre y Viñedos Puertas.

Valle de Itata: el pedregoso camino hacia el Vino Premium

Tras un exitoso 2012 y 2013 en que Chile marcó records de producción que lo llevaron a ocupar, respectivamente, el quinto y cuarto lugar como exportador de vino en el mundo, sin ser superado por ningún país de la región, las primeras estimaciones de la Organización Internacional de Viñas y Vino sobre el comportamiento del mercado en 2014 afirman que Chile estaría cediendo el primer puesto regional a Argentina, quien ocuparía la quinta ubicación a nivel mundial para relegar a Chile al octavo.
El Valle del Itata: la bonita que se cree fea
Ya se anticipaba a inicios de 2014 que la producción caería hasta un 20% debido a las heladas y sequías que afectaron a las regiones de Coquimbo y Biobío durante septiembre de 2013. Pese al retroceso en la producción del año pasado, que disminuiría en un 22% respecto al año anterior hasta los 10 millones de hectolitros, las cuentas que saca Vinos de Chile aún son alegres: Chile seguiría encabezando envíos de vino del nuevo mundo y su precio sería más competitivo frente al de Argentina y Australia, sus contendientes más cercanos y con ello, parece estar acercándose al objetivo que se planteó la entidad hace unos años, la de convertir al país en el principal productor de vinos premium del nuevo mundo para el año 2020.
Así lo demuestra cifras publicadas por Vinos de Chile en su página web: nuestro país se comienza a perfilar cada vez más como un exportador de vinos finos (de más de US$ 30 por caja), cuyos envíos han crecido en un 50% desde 2009 en desmedro de la exportación de vinos más económicos o a granel, la cual ha descendido un 39% los últimos cinco años.
¿Cómo contribuye la Región del Bíobío a este escenario? Según cifras del SAG, la región del Valle deI Itata es dueña de apenas un 3,8% de las bodegas a nivel nacional, pero cuenta con una tradición que data del siglo XVI y que sobrevive, pese a las inclemencias. La octava región ha mostrado en los últimos años un sostenido aumento de sus exportaciones, según cifras de ProChile, alcanzando US$1,7 millones en envíos durante 2012, US$7,5 millones al año siguiente y US$3 millones el primer semestre de 2014.
Frente a la realidad nacional, cuyas exportaciones alcanzaron US$ 1.879 millones el 2013, los números del Biobío parecen insignificantes. Sin embargo, lejos de sentirse intimidados por las enormes números que los separan de las grandes bodegas, una horda de viñateros ha decidido tomar ventaja de las diferencias que presenta la zona, recuperar las viejas parras de Cinsault y País, tradicionales de la región, y elaborar vinos a pequeña escala, que han llamado la atención de críticos y periodistas nacionales y extranjeros por su calidad, carácter y personalidad.
Leonardo Erazo, ingeniero agrónomo y enólogo santiaguino, entra y sale de Chile los últimos 13 años. Recién egresado de la Universidad de Chile se dedicó a recorrer el mundo y trabajar en viñas de Australia, Nueva Zelanda, Francia y Sudáfrica, donde también realizó un postgrado en terroir, disciplina que estudia la influencia del suelo en las características de un vino. Su maestría le permitió reconocer inmediatamente cualidades en la zona y elegir el Valle del Itata para iniciar su proyecto más personal: Rogue Vine.

El actual director técnico de viña Alto Las Hormigas en Mendoza, viaja a Concepción desde hace cuatro años para producir Grand Itata, un vino fabricado con uvas que compra a pequeños viñateros de Guarilihue, Cerro Verde, Rahuil, Ñipas y Batuco, en el Valle del Itata. Enamorado de la zona, de las viñas viejas -algunas superan los cien años-, de la tradición de los viñateros, el conocimiento que tienen de su oficio, carente de intervenciones, que le permite obtener a la viña un balance propio. Detalles que, dice, se reflejan en el producto final. Por otro lado, un clima lluvioso que otorga humedad suficiente a las viñas para prescindir de riego y la presencia de rocas de granito en el suelo de la zona que dotan del “carácter mineral” al vino, cualidades imprescindibles a la hora de lograr un vino de alta gama.
Tras su cuarta cosecha, ya puede sentirse satisfecho con los resultados obtenidos. Las buenas críticas del respetado crítico inglés Tim Atkin, quien catalogó su cosecha 2013 Los Amigos Grand Itata como “uno de los tintos chilenos más emocionantes que había probado en años”,le abrieron las puertas de ese país. Hasta ahora produce aproximadamente siete mil botellas y dice estar apuntando a abrir nuevos mercados en el extranjero, porque le parece que en Chile la zona del Itata está poco valorizada por el público y también por las grandes bodegas. Para muestra, un botón: “el precio más barato de la uva se paga siempre en Biobío y en Itata”.
El lado francés del Itata
Valle del Itata: el pedregoso camino hacia el Vino Premium
Pese a que la cepa blanca más plantada en la octava región es la Moscatel de Alejandría, según el catastro del Servicio Agrícola y Ganadero del 2008, también existen más de trescientas hectáreas de la cepa francesa Chardonnay.
Tal es el caso de Enzo Pandolfi – Price, quien por casi por casualidad terminó elaborando un vino que ha alcanzado varias medallas en Chile y el extranjero. Tras la adquisición de un terreno en Chillán Viejo con varias hectáreas de chardonnay plantadas, pero sin la intención de vinificarlas, termina vendiendo la uva a las bodegas del norte durante cinco años. Ante la buena recepción del producto, Enzo decide probar por sí mismo la calidad de la uva y realiza su primera producción el 2007, junto al enólogo François Massoc para una asesoría. El resultado de la cosecha confirmaría su buena corazonada: se encontraban frente a un terroir muy especial. “Nuestro vino ha destacado justamente porque ha roto la tendencia del chardonnay chileno, que hasta pocos años atrás era encontrado un vino aburrido, corriente, con mucha madera y poca tipicidad, señala Pandolfi Price.
¿Resultado? Su vino Los Patricios Chardonnay 2010 gana el premio “Regional Trophy” otorgado en Londres por el concurso “Decanter World Wine Awards 2014”, una de las competencias de vinos más grande e importante del mundo. La misma cosecha sería destacada por la Guía Descorchados.
Decidido a profesionalizar, optimizar al máximo su trabajo, dice estar innovando en la zona al practicar el concepto de “agricultura de precisión”. Junto a Pedro Parra, experto internacional y doctor en terroir, comenzó hace unos meses un proyecto de plantación de nuevas cepas, entre las que se encuentran pinot noir, syrah, sauvignon blanc, para lo cual estudiaron los tipos de suelo existentes, eligiendo finalmente cuáles eran los mejores sectores para plantar cada cepa.

CHILE, MÁS QUE CABERNET Y CHARDONNAY
Hasta hace unos años, las cepas tintas país y cinsault, introducidas en la zona del Bíobío en el siglo XVI, se usaban en gran medida para endulzar el vino a granel de las grandes bodegas, sin embargo hoy, viñas como Concha y Toro, De Martino, San Pedro y Viu Manent las han comenzado a vinificar para adornar su portafolio e imitar, por qué no, el éxito que las viñas más pequeñas han logrado.

Juan Ignacio Acuña, de Viña Zaranda, se siente responsable de haber dado movimiento a un ambiente que “estaba bastante muerto”. Su viñedo, ubicado en Guarilihue, a 23 kilómetros en línea recta frente a Dichato, recibió favorables comentarios con una primera cosecha de apenas 1800 botellas de Moscatel de Alejandría y Cinsault, el 2011. La Guía Descorchados, del enólogo Patricio Tapia, lo consideraría una de las revelaciones del año y la Revista del Campo junto a la revista Wikén le otorgaron el premio Innovación en el Vino. Por otro lado, la prensa extranjera lo ha considerado novedoso y atípico sobre lo que hacía Chile dos años atrás, lo cual ayuda a visibilizar al Valle del Itata en el extranjero pues, agrega Acuña, “el Chile vitivinícola no termina en Talca, sino que para el sur hay un tremendo potencial. Chile no es solo cabernet sauvignon y chardonnay”.
Nada mal para quien se calificara como “viticultor por accidente”, debido a su poca experiencia en el rubro. Chef de profesión, su familia jamás se dedicó a la viticultura y fue su amistad con el enólogo François Massoc la que lo llevó finalmente experimentar con las viñas que tenía abandonadas hacía más de una década en el campo de su familia.
El pequeño volumen de producción es uno de los problemas con los que deben lidiar los pequeños productores al momento de exportar y de vender a un “precio razonable” en el país, señala Acuña. A eso se suma la inexistencia de “una cultura del vino” en el país, dice Erazo, lo que se refleja en el bajo consumo del brebaje entre los chilenos. El país ostenta el segundo consumo más bajo de los países de la OCDE con 13 litros per cápita, mientras países como Luxemburgo o Francia alcanzan un consumo promedio de 51 o 48 litros, respectivamente.
Este desinterés, plantea Acuña, se verá incentivado con el alza al impuesto a los alcoholes de un 15 a un 20,5%. Medidas como esta harán peligrar proyectos pequeños como el suyo, debido al elevado costo de elaboración del vino: “es difícil mantenerse cuando hay mucha competencia, sobre todo cuando las viñas grandes han entrado muy fuerte con las mismas cepas”.
Ambos viñateros concuerdan que Chile debiera aplicar protecciones al vino tal como hizo Argentina al declararlo “bebida nacional” el 2010 y liberarlo del estatus que tienen las otras bebidas alcohólicas. Así lo planteó también Vinos de Chile, en un comunicado de prensa donde se enfatizan los innumerables beneficios que aporta el vino a la salud y a la economía nacional, y el grave perjuicio que el impuesto al vino ocasionará en el empleo regional, donde se localiza el 85% de mano de obra de la industria.